Primeras obras en Estados Unidos
Estas importantes obras tempranas ponen de manifiesto cómo el estilo del pintor se va forjando dentro de las grandes tendencias de la pintura que presidía los certámenes artísticos europeos. El realismo social, presente en los asuntos de las principales pinturas de este momento —en el caso de ¡¡Otra Margarita!!, una madre infanticida custodiada por una pareja de la Guardia Civil; en el de ¡Triste herencia!, unos niños minusválidos bañándose en el mar sanador bajo la atenta mirada de un hermano del hospital de San Juan de Dios—, dominaba los temas de moda. Desde el punto de vista estilístico, la sabia combinación entre la influencia de Velázquez y las maneras de los artistas nórdicos permitió a Sorolla a construir un estilo único, soberbio y original.
¡¡Otra Margarita!!, 1892
Óleo sobre lienzo, 129.5 x 198.1 cm
Mildred Lane Kemper Art Museum, Washington University in St. Louis. Donación de Charles Nagel, Sr., 1894. INV. WU 2930
© Mildred Lane Kemper Art Museum, Washington University in St. Louis
Entre 1885 y 1889 reside en Italia como pensionado de Pintura por la Diputación de Valencia. Durante esos años comienza a presentar sus trabajos en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y en 1885 viaja por primera vez a París, donde manifiesta gran interés por pintores naturalistas como Adolph von Menzel, Jules Bastien-Lepage o los pintores nórdicos.
En 1888 se casa con Clotilde García del Castillo, hija del fotógrafo Antonio García, que había acogido al joven pintor como ayudante. El matrimonio tendrá tres hijos: María, Joaquín y Elena.
Durante la década de 1890, Sorolla empieza a mostrar sus obras en las grandes exposiciones internacionales celebradas en París, Viena, Berlín, Múnich, Chicago y Venecia. En 1893, su pintura ¡¡Otra Margarita!! logra la medalla en la World's Columbian Exposition de Chicago. Dos años después, el Musée du Luxembourg adquiere su cuadro La vuelta de la pesca, galardonado con la primera medalla de oro en el Salón de París.
En la Exposición Universal de París de 1900, el pintor obtiene el Grand Prix con ¡Triste herencia!, lo que supone su definitivo reconocimiento internacional. Entabla una entrañable amistad con artistas como John Singer Sargent, Anders Zorn o William Merritt Chase. En los años siguientes continuará cosechando grandes éxitos en las exposiciones internacionales.
Primeras exposiciones internacionales
En 1906, Sorolla presenta su primera exposición individual en la Galerie Georges Petit de París con un triunfo sin precedentes. Entre las 450 cincuenta obras que muestra se encuentran pinturas fundamentales como Verano o Sol de la tarde, así como las magistrales investigaciones cromáticas realizadas durante el verano de 1905 en Jávea. Su faceta como gran pintor de retratos quedará asimismo destacada, afianzando así su relación con las élites sociales y culturales europeas en diferentes escenarios elegantes como los de París, Biarritz, San Sebastián o La Granja.
En 1907 expone en las galerías que Eduard Schulte dirige en Berlín, Düsseldorf y Colonia. Al año siguiente viaja a Londres para presentar una exposición de 278 obras en las Grafton Galleries, muestra que contará con muy favorable respuesta entre la crítica y el público; los grandes pintores ingleses le reciben en la Royal Academy.
Es entonces cuando le descubre el hispanista norteamericano Archer M. Huntington, fundador de la Hispanic Society of America de Nueva York, quien, además de comprarle varios cuadros, le propone realizar una exposición retrospectiva de su obra en dicha institución. Ese verano, Sorolla pintará con actividad febril en la playa de la Malvarrosa de Valencia algunos de sus mejores cuadros.
Las exposiciones de 1909 y 1911 en Estados Unidos
En febrero de 1909, Sorolla inaugura, bajo el título Joaquín Sorolla y Bastida at The Hispanic Society of America, su exposición individual en Nueva York con 356 obras. Su éxito es fabuloso. La muestra se presenta a continuación en la Buffalo Fine Arts Academy y en la Copley Society de Boston. Las ventas en las tres ciudades alcanzan la suma de 195 obras, por un total de 181.760 dólares. Durante su estancia realiza más de veinticinco retratos, entre los que destaca el del entonces presidente de los Estados Unidos, William Howard Taft.
En octubre de ese mismo año viaja a París para pintar un retrato del magnate Thomas Fortune Ryan, quien además le encarga un gran cuadro sobre Cristóbal Colón.
En octubre de 1910 viaja de nuevo a París y entrega a Ryan su encargo. Se reúne allí también con Archer M. Huntington y quedan decididas las fechas del siguiente viaje del pintor a Estados Unidos.
En febrero de 1911 se inaugura en el Art Institute de Chicago la exposición Paintings by Joaquín Sorolla y Bastida, Under the Management of The Hispanic Society of America. Mientras se celebra la muestra, Sorolla pinta varios retratos e imparte clases magistrales a los estudiantes del Art Institute. La misma exposición se presenta en el City Art Museum de San Luis, y los ingresos totales por ventas en ambas ocasiones superan los ochenta mil dólares.
De nuevo en Nueva York, el artista sigue pintando retratos, junto a unos hermosos gouaches con vistas desde la habitación del hotel Savoy. De vuelta, se detiene junto a su mujer en Londres y en París, ciudad en la que Sorolla pinta los retratos de la familia Duke, así como en San Sebastián, donde realiza su emblemática obra La siesta.
La decoración para la Hispanic Society of America
En otoño de 1911, Sorolla viaja a París, donde firma, por un importe de 150.000 dólares, un contrato con Archer M. Huntington para realizar una serie de paneles que, con el título Visión de España, deberán instalarse en la biblioteca de la Hispanic Society of America, ocupando un friso de 70 metros de longitud por 3,5 de altura.
En vísperas de Navidad, se traslada con su familia a su nueva casa-estudio en el paseo del Obelisco de Madrid (hoy paseo del General Martínez Campos), sede actual del Museo Sorolla.
Durante 1912, el pintor realiza numerosos estudios de composición sobre los paneles y viaja por España para retratar del natural y a tamaño real los distintos tipos populares. Al año siguiente se traslada con su hija María a una casa en la Cuesta de las Perdices, donde comienza el panel de catorce metros de longitud Castilla. La Fiesta del Pan.
Viaja a París para pintar nuevos retratos encomendados por Ryan, quien le hace dos nuevos encargos: Baile en el Café Novedades de Sevilla y Los contrabandistas. Se entrevista asimismo con Huntington, quien le concede mayor plazo para ejecutar la decoración.
En 1914 se traslada a Sevilla para pintar los paneles sobre Andalucía. En verano viaja con su familia a San Sebastián y de ahí a Jaca, Huesca, para celebrar la boda de su hija María con su discípulo Francisco Pons Arnau. Pinta los paneles dedicados a Guipúzcoa, Navarra y Aragón. A finales del año realizará el panel Andalucía. El encierro, y en 1915 y 1916 trabajará en los paneles representativos de Galicia, Cataluña y Valencia. Se manifiestan los primeros signos de su enfermedad.
Los últimos años
Sorolla continúa sus viajes por España con objeto de finalizar su encargo para la Hispanic Society of America. En el verano de 1916 pinta algunos de sus mejores cuadros de playa, como Después del baño. La bata rosa.
En 1917, además de pintar el panel sobre Extremadura, viaja por última vez a Granada, donde realiza sus nueve últimas visiones de La Alhambra, de gran simplicidad y modernidad. Durante sus prolongados períodos de descanso en Madrid capta con devoción los jardines de su casa. Realiza asimismo diecisiete retratos, nueve de ellos destinados a la galería iconográfica de la Hispanic Society of America.
En enero de 1918 recibe en su casa de Madrid la visita de Huntington, que se muestra muy satisfecho con el trabajo realizado. Ese mismo año es nombrado vocal del Patronato del Museo de Arte Moderno de Madrid y, al año siguiente, profesor de Colorido y Composición de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.
En 1918 realiza el panel titulado Elche. El palmeral y en 1919 finaliza el encargo Visión de España con Ayamonte. La pesca del atún, motivo por el que recibe en dicha localidad un telegrama de felicitación del rey. Se traslada entonces con su familia a Mallorca y después a Ibiza, en cuyos acantilados pinta Los contrabandistas, encargo de Ryan. Presenta también ese año sus últimos cuadros en París, en la Exposition de peinture Goya et art espagnol moderne.
El 17 de junio de 1920, en el jardín de su casa, sufre un ataque de hemiplejía mientras trabaja en el retrato La señora de Pérez de Ayala. La enfermedad le impide volver a pintar.
Muere el 10 de agosto de 1923 en Cercedilla, en la casa de su hija María, acompañado por su familia.